Camilo Romero

¿Qué haremos diferente?

MANIFIESTO

¿Qué haremos
diferente?

Manifiesto

¿Qué haremos
diferente?

El primer elemento diferenciador implica construir a partir del diálogo, la diversidad y la interpretación de los deseos, sentimientos y pensamientos ciudadanos, desinstrumentalizando la política y llevándola a un escenario de exploración – creación – acción.
De ese proceso permanente hemos entendido un gran concepto colectivo: el procomún, el propósito común.
Un propósito común implica un escenario de encuentro en el que todas estamos de acuerdo, la definición de unos mínimos que nos juntan como sociedad por encima de partidos, colores y banderas, un espacio en el que entendemos que solo avanzando en colectivo seremos capaces de lograrlo. Esto implica, también y por supuesto, romper los esquemas, innovar, hacerlo de manera diferente.
A partir de este concepto, hemos construido de manera colectiva cinco propósitos comunes, alrededor de los cuales debe girar la acción y la decisión ciudadana de cambio y de renovación; propósitos que nos unen para avanzar como sociedad, concentrar nuestro esfuerzo y reorientar el rumbo de nuestro país:

Superar las inequidades

La lucha contra la desigualdad ya no será más un discurso, la asumiremos con la responsabilidad y compromiso que requiere; nos negamos a seguir viviendo en una sociedad en la que impera la pobreza, el hambre, la injusticia y la indiferencia. 

Superar las inequidades implica entender que debemos garantizar oportunidades para todas, que el ejercicio de derechos para la realización personal y comunitaria no puede seguir siendo un privilegio. Esos escenarios de oportunidad significan proveer condiciones mínimas para el acceso universal a servicios esenciales como el agua potable y el saneamiento básico, que, sorprendentemente, hoy siguen siendo una utopía para buena parte de nuestra sociedad; significan tener la posibilidad de educar a nuestros niños en los retos que nos impone la modernidad, una educación ambiental, en innovación, creativa, cultural, democrática e inclusiva, pero además que llegue a todos los rincones del país sin excepción. Significa también, entender la salud como un derecho y no como un negocio, reconocer la labor de nuestros médicos, la importancia de la ciencia y de la investigación para el cuidado de la vida. 

La lucha por la equidad implica reivindicar el inmenso poder de las mujeres y su papel fundamental en la sociedad, pagar esa deuda histórica que deja un sistema machista que se ha enquistado en nuestra cotidianidad, creer en la pluralidad de identidades y reivindicar las luchas de las minorías opacadas y de los grupos vulnerables para que nunca más se vean en situación de desventaja. 

Superar esas inequidades sociales nos llevará sin duda a construir los cimientos de la sociedad en paz que todas anhelamos. Esa sociedad en la que las personas desaparecidas, las mujeres perseguidas y asesinadas, el surgimiento de nuevos grupos insurgentes, el narcotráfico y esa guerra no pedida sean el pan de cada día. 

Lo que vamos a hacer: 

  • Priorizar la inversión en educación como clave para el desarrollo. Garantizar la gratuidad, universalidad, conectividad, innovación y diversificación desde la primera infancia hasta la educación superior y la inserción al mundo laboral. Promover una reforma legislativa para replantear el esquema de financiación. Garantizar educación para toda la población rural en clave ecológica y prácticas culturales campesinas.
  • Reformar el sistema de salud con base en los siguientes objetivos: Garantizar la salud como derecho fundamental; eliminar la intermediación administrativa y financiera (EPS); priorizar el esquema de prevención en salud; controlar el precio y democratizar el acceso a los medicamentos; incentivar el desarrollo científico y priorizar acciones de salud pública como la universalización del acceso al agua potable. 
  • Desmantelar las redes organizadas de narcotráfico y sus enclaves territoriales. Impulsar la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos como principal estrategia de la lucha contra el narcotráfico. Destinar los recursos necesarios para el cumplimiento del acuerdo de paz. 
  • Realizar un trabajo coordinado con las entidades territoriales y con la cooperación internacional para articular esfuerzos financieros con el fin de priorizar la inversión para garantizar el acceso a agua potable y alcantarillado al total de la población. 
  • Liderar una reforma legislativa para garantizar la participación de mujeres y jóvenes en las corporaciones públicas; es decir, que tengan participación real no solo en la conformación de listas sino en la distribución de elegidas.
  • Diseñar y poner en marcha un plan estratégico de choque para la reactivación económica y la generación de empleo, con énfasis en el apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas, a través de la facilidad para el acceso al crédito, y la cualificación y acompañamiento al sector emprendedor.
  • Liderar una reforma rural integral, que priorice la tecnificación e industrialización sostenible de los procesos agrarios y, que promueva la consolidación de modelos socio-empresariales incluyentes en los que los campesinos organizados, sean parte de las empresas encargadas de la transformación y comercialización de los productos que cultivan.

Revertir el cambio climático

En el mundo se habla de mitigación y adaptación al cambio climático, nosotros hablamos de reversión, quizás suene ambicioso, pero es un propósito común en el que no debemos vacilar como humanidad. 

Nos enfrentamos a una emergencia climática sin precedentes: nuestros ríos se secan, nuestra fauna se extingue, nuestra tierra se erosiona y nuestros bosques desaparecen; hoy estamos sintiendo y viviendo las consecuencias de la mano del hombre en el planeta, en los últimos 50 años acabamos con la casa común a velocidades inimaginables en la historia de la humanidad. Mientras tanto, los gobiernos siguen poniendo en el centro del desarrollo los intereses económicos de pocos y comprometen la vida comunitaria, la vida animal, el agua y el planeta.
 
Por eso, vamos a replantear nuestra relación con la naturaleza y con los animales; vamos a dejar de verlos como simples bienes o recursos que están siempre disponibles para satisfacer nuestro insaciable hábito de consumo, vamos a entender que la humanidad es solo una especie de miles de millones y que les debemos a las demás el caos que hemos provocado. Tenemos la responsabilidad histórica de enderezar el rumbo por y para las generaciones venideras, porque de seguir así, en un par de décadas ya no habrá posibilidades de habitar la tierra, y habremos acabado no solo con la vida humana sino con todas las demás. 

Pero eso lo haremos diferente, planearemos un futuro que implique acciones transversales de sustentabilidad y pongan como condición del desarrollo la conservación de la biodiversidad, de las fuentes de agua, la soberanía y seguridad alimentaria, la generación y la gestión de energías limpias, la soberanía energética, la conservación de nuestros territorios y la vida en comunidad. Facilitaremos las condiciones para transitar hacia economías verdes, adoptaremos esas decisiones en políticas, por encima de los intereses de poderes económicos que han sometido siempre a los gobiernos. 

Le diremos NO para siempre al fracking y a la fumigación con glifosato, a la exploración y explotación de nuestros territorios que solo dejan muerte y destrucción y se llevan nuestra riqueza; le diremos NO al tráfico de fauna silvestre, al maltrato y crueldad animal, a las prácticas extractivistas de gran escala en nuestro país. Honraremos el privilegio de estar entre los países que albergan el mayor índice de la biodiversidad en la tierra y protegeremos a toda costa nuestra majestuosa Amazonía. 

Lo que vamos a hacer: 

  • Promover la agroecología, la alimentación sostenible, el consumo responsable y consciente, limitar la expansión de la frontera agrícola y desincentivar las prácticas de ganadería extensiva para proteger de la deforestación a nuestros páramos, las fuentes hídricas, los ecosistemas estratégicos nacionales y regionales y la Amazonía colombiana. 
  • Transitar hacia nuevos esquemas de desarrollo productivo en procura de un equilibrio socioecológico que dejen de lado el enfoque extractivista, tales como el turismo ecológico y respetuoso de los territorios, permitiendo la recuperación natural de los ecosistemas. 
  • Planear los determinantes del desarrollo alrededor del agua como bien de la humanidad y factor ordenador del territorio. Prohibir todas las prácticas de fracking en el país. Acabar con el uso del glifosato para la aspersión de cultivos ilícitos y limitar la minería a gran escala. 
  • Fortalecer el aparato institucional alrededor de la protección del ambiente y garantizar el trabajo intersectorial y multinivel, incrementar la inversión para restauración ecológica y el desarrollo de sistemas alternativos de generación de energía, agroecológicos e industriales. 
  • Garantizar la vida y la integridad física de líderesas ambientales en Colombia. Promover su acción social y dotarlas de herramientas para la protección de sus derechos, de sus territorios y de sus comunidades. 
  • Promover una reforma que establezca mecanismos de seguimiento y control efectivos para acabar con todo tipo de maltrato y crueldad animal como las corridas de toros, las peleas de gallos y de perros, entre otros. Poner fin al uso de animales por parte de la Fuerza Pública, especialmente en escenarios en los que se ponga en riesgo grave su salud. 
  • Invertir en el desarrollo de investigación, ciencia, tecnología e innovación como ejes fundamentales para la tecnificación de procesos agroindustriales de alto impacto ambiental, garantizando seguridad alimentaria con alternativas novedosas, saludables y sostenibles. 
  • Proponer un capítulo en la reforma tributaria orientado a la implantación de un sistema de tributación verde, dada la necesidad de proteger la variedad ecosistémica, biodiversidad y fuentes de agua del país. Para esto se requiere dar valor de existencia a dichos recursos, teniendo en cuenta la necesidad de su perdurabilidad intergeneracional. 
  • Diseñar y poner en marcha un plan nacional de descarbonización con énfasis en la transformación de la matriz energética, la sustitución de la generación y uso de combustible fósiles y  la restauración ecológica.  Este plan deberá ser apalancado principalmente con los recursos provenientes del sistema de tributación verde mencionado anteriormente y con una asignación estable de recursos por parte del gobierno nacional. 
  • Rediseñar el sistema educativo para que se adapte a las realidades locales y regionales, para educar en la solidaridad y en la empatía por la vida y el planeta y, para procurar una lectura y compresión crítica y propositiva de la realidad social y ambiental del país y del mundo. 
  • Fortalecer la capacidad de respuesta institucional para cuantificar, medir, evaluar y controlar los impactos que sobre el suelo generan las actividades productivas, de tal manera que se logre un equilibrio para la toma de decisiones de manera integral.

Innovar para el progreso

Nos negamos a aceptar que nos impongan un modelo de progreso importado, que además no beneficie en condiciones de igualdad a todas las personas, a la naturaleza y a los territorios.

Vamos a transitar hacia un modelo social y ambientalmente justo, que haga frente a la desigualdad, a la concentración de la riqueza y al individualismo. Un modelo que aproveche el inmenso potencial transformador de nuestras comunidades, la capacidad creativa e innovadora de nuestros jóvenes, que promueva el emprendimiento, el uso de las nuevas tecnologías, el desarrollo de la ciencia y las nuevas formas de comunicarnos y organizarnos en red. 

Superaremos la idea de que solo podemos vivir de la explotación de nuestra tierra, de que somos un país dependiente solo de las dinámicas de las grandes potencias. Implementaremos el desarrollo y la industrialización verde del campo, promoveremos las grandes economías generadoras de empleo y crearemos condiciones favorables para los empresarios en la misma dimensión que para los trabajadores que los sustentan. Seremos capaces de construir una base productiva e industrial que pueda competir con otras economías en igualdad de condiciones. 

La conectividad será una prioridad; seremos una sociedad que garantiza dinámicas de desarrollo a todas sus regiones, que construye a partir de las vocaciones del territorio y de su gente. 

La riqueza fruto del trabajo y de la tierra será equitativamente distribuida, será necesario un nuevo acuerdo fiscal que no le ponga el peso en la espalda a la clase media que ha sobrevivido a la precariedad, un nuevo acuerdo basado en la solidaridad social y en la justicia tributaria. 

Lo que vamos a hacer: 

  • Fortalecer el sector de ciencia, tecnología e innovación, en términos de inversión y de presencia regional. 
  • Mediante acción coordinada con las entidades territoriales y con la cooperación internacional, aunar esfuerzos para garantizar la conectividad en todas las regiones del país, junto con un plan de educación para el buen uso y aprovechamiento tecnológicos, con énfasis en la generación de empleo y en la educación. 
  • Promover la industrialización de los procesos agrícolas y la generación de nuevos conocimientos para el aprovechamiento de la tierra y del trabajo rural. 
  • Incentivar las industrias creativas y la innovación en procesos sociales y empresariales. Promover el sector artístico, cultural, deportivo y los eSports, no solo como elementos de cohesión social sino como dinamizadores de la economía colombiana.
  • Promover economías sostenibles acordes con la vocación regional del territorio, como el ecoturismo controlado y el turismo cultural y de aventura. 
  • Consolidar una estrategia para garantizar conectividad vial a todas las regiones del país, priorizando la inversión pública en articulación con las entidades territoriales con miras a la ampliación de proyectos para infraestructura 5G. 

Democratizar lo público

Colombia ha sido un país secuestrado por gobiernos elitistas que responden solo a intereses económicos y a sectores políticos arcaicos que han heredado el poder tras generaciones. Resultado de ello, se han deformado las instituciones, se ha maltratado al núcleo de la sociedad en su conjunto y pareciera que la corrupción y el clientelismo fueran un fenómeno tan normal como recurrente. Describir lo que representa el Estado para los colombianos es enlistar una cadena de escándalos, desfalcos, robos, políticas regresivas e impunidad, agravios todos en contra de la Constitución, el interés general y el sentir y las necesidades de la sociedad; para muchos, la política representa esa zona oscura y contaminada a la que no quieren entrar. 

Vamos a rescatar al Estado, a volver eficientes a los órganos de control, a devolverle la independencia a la justicia y a innovar en la forma de hacer política. Es hora de renovar las instituciones para convertirlas en medios e instrumentos de transformación colectiva, es hora de garantizar el acceso a la justicia para todas y de castigar de verdad a los corruptos. Vamos a quitarle los organismos de control a los clanes políticos y a renaturalizar su misión desde su concepción misma, ya no permitiremos que quienes detenten el poder sean investigados por sus amigos y copartidarios para perpetuar el negocio y la impunidad.

Lo que vamos a hacer: 

  • Impulsar una reforma constitucional para garantizar que la elección del Fiscal, Contralor y Procurador General de la Nación se realice por concurso público de méritos, realizado por una entidad autónoma y con garantías plenas para su selección objetiva.
  • Robustecer la Comisión Nacional del Servicio Civil, para adelantar los concursos de méritos con el fin de proveer los cargos de empleados públicos, de manera más eficiente. 
  • Terminar con los empleos de libre nombramiento y remoción de las direcciones departamentales o territoriales de las entidades del orden nacional, así como con los nombramientos de los directores de las Corporaciones Autónomas Regionales. Estos deberán proveerse por convocatoria pública o concurso de méritos. 
  • Garantizar que el nombramiento de todos los funcionarios de la Procuraduría General con facultad sancionatoria, y de la Contraloría General con facultad para proferir decisiones de fondo en materia de responsabilidad fiscal, sean de carrera administrativa, elegidos por concurso público de méritos y que estén sujetos a una evaluación de desempeño por resultados, realizada por una entidad independiente.
  • Eliminar las Altas Consejerías Presidenciales y otros cargos de la rama ejecutiva cuyas funciones deban ser asumidas por los Ministerios y líderes de sector, puesto que son cargos burocráticos que tienen altos costos para el Estado y cuya gestión no tiene impacto social relevante.  
  •  Crear e impulsar un plan nacional de descongestión de la rama judicial, fortalecer la institucionalidad a nivel territorial con la creación de más juzgados, cuerpos investigativos y fiscales, con capacidad instalada, haciendo mayor énfasis en la especialidad penal.  
  • Liderar una propuesta de reforma constitucional para disminuir y controlar el incremento de los salarios de los congresistas así como de los altos funcionarios del Estado; igualmente para limitar a tres periodos el ejercicio en el Congreso de la República.  
  • Liderar una reforma estructural de la Policía Nacional, que garantice una educación policial para la democracia y una política de seguridad participativa y ciudadana, garante del respeto a los derechos humanos.  
  • Liderar una reforma tributaria justa, equitativa y progresiva, que elimine las innumerables exenciones y privilegios a las altas rentas y a los grandes patrimonios, que contemple mayores ingresos del sector financiero a través de la modalidad de sobretasa, que invierta la fórmula actual en la que las tarifas efectivas sobre las rentas de trabajo son superiores a las de las rentas de capital, que simplifique el modelo para evitar prácticas corruptas y desviación de recursos públicos, que facilite el seguimiento, control y veeduría y que incremente el presupuesto público para solventar el aumento en el gasto social.  

Construiremos colectivamente un enfoque social de un Estado fuerte, con presencia en todo el territorio, dialogante y con controles sobre el uso legítimo de la fuerza. Vamos a ejercer el servicio público con vocación, a optimizar e invertir éticamente los recursos que todas aportamos, y a reconocer y asumir con voluntad la importancia de la función social de la propiedad privada.

 

Gobernar con la ciudadanía

La ciudadanía agenciará su propio desarrollo, no lo harán los gobernantes ni las instituciones. No podemos seguir dependiendo de quienes toman las decisiones por nosotros, tenemos que abrazar el futuro en nuestras manos y moldearlo a los intereses colectivos. 

El momento actual demanda esa fuerza ciudadana para lograr las grandes transformaciones que soñamos, necesitamos de los jóvenes que se movilizan y organizan, de las mujeres que alzan su voz y reclaman lo que les ha sido arrebatado toda la vida, de las comunidades que defienden sus territorios, de las familias que luchan día a día para procurarse una vida digna. 

Solo en colectivo seremos capaces de generar las condiciones para la construcción local, plural y regional del desarrollo, promoviendo la interacción entre sus distintos agentes y sobre la base del reconocimiento y el respeto de los territorios. Solo con el poder de la ciudadanía en su conjunto, seremos resilientes a las adversidades y podremos superarlas.

Actuando como sociedad, decidiendo sobre la inversión de los recursos públicos, celebrando alrededor de victorias ciudadanas y derrotando a los poderes heredados y tradicionales, seremos capaces de construir un gobierno de todas y para todas, un gobierno ciudadano. 

Lo que vamos a hacer: 

 

  • Garantizar que por lo menos el 30% de la ejecución de los recursos de los presupuestos de los entes territoriales se distribuya mediante la figura de presupuestos participativos, es decir que la población de manera directa decida democráticamente en qué se invertirán los recursos públicos. 
  • Garantizar la obligatoriedad en la implementación de la política de Gobierno Abierto según estándares internacionales, en todas las entidades del orden nacional. 
  • Implementar una política de datos abiertos para la toma de decisiones públicas y colectivas, e incentivar el uso de redes sociales y nuevas tecnologías para la participación y la comunicación ciudadana. 
  • Culminar el proceso de transformación digital del Estado e implementar el 100% de servicios digitales a los ciudadanos, evitando la congestión y facilitando el contacto del Estado con la ciudadanía. 
  • Impulsar una reforma constitucional para garantizar la implementación de la  totalidad de los mandatos de la consulta anticorrupción.