NARIÑO LE HABLA AL MUNDO

CON PROPUESTAS PARA TRANSFORMAR LA PAZ Y EL POSCONFLICTO EN COLOMBIA

Las lágrimas por el revés del plebiscito por la paz tuvieron un doble sabor amargo para la dirigente tumaqueña Ofelia Quiñones. Sentía, por un lado, que se apagaba la posibilidad de empezar a cerrar la herida que le dejó la muerte de su padre asesinado cruentamente por la guerrilla y, por el otro, hacía eco en ella un ambiente turbado por cuenta de la incertidumbre que el triunfo del no en las urnas imprimía para Nariño y el país. Esa pregunta, que la abordó una y otra vez en las eternas 8 horas de regreso desde el casco urbano de Tumaco a su vereda situada en el Consejo Comunitario de Alto Mira y Frontera, era la misma que rondaba a los 251.046 nariñenses más que le dijeron sí al acuerdo de paz y que llevaron a que el departamento, de nuevo, diera una muestra histórica de su activismo al trazar un camino diferente, esta vez el de la paz y la reconciliación, al planteado en buena parte del país por la victoria del no en el resultado final de consulta.

LA PAZ, ANHELO DEL PUEBLO

La respuesta para Ofelia, en aquel 2 de octubre de 2016, vendría, al igual que la de Nariño a Colombia, de la mano de su gente. “Fue un baldado de agua fría que nos dejó muchas lecciones y que también, increíblemente, al menos en el caso de Tumaco y creo que de buena parte de esta región de Colombia, era necesario para mostrarnos de qué estábamos hechos. Ver a nuestros hermanos, primos, hijos, vecinos y amigos tristes era muy duro pero asimismo encontramos en ellos esa fuerza para no decaer y seguir empeñados en mostrarle a los demás que es posible la reconciliación”, afirma.

Y es que mientras la Nación caminaba desenfrenada a una peligrosa polarización entre los partidistas y detractores del proceso de paz con las Farc, en Nariño el 64.81% de los ciudadanos que votó sí en las urnas se multiplicaron en las calles y en los parques al punto de convertirse en una sola voz y sentimiento unísono de generaciones enteras que se niegan
a perpetuar un conflicto armado de más de 52 años.

En esta región, donde 5 de cada 10 habitantes ha sido víctima de la violencia, tienen claro el costo real de la guerra. Por eso desde el campesino más humilde como Ofelia hasta su propio Gobernador, Camilo Romero, saben que el momento de construir la paz es ahora.

Este mismo departamento, que vive como ningún otro rincón de Colombia y muy seguramente en Latinoamérica, los más grandes desafíos propios de las raíces históricas de la violencia y de la construcción de paz y posacuerdo, fue epicentro entre el 13 y el 25 de febrero del Laboratorio de Innovación Ciudadana Por la Paz y el Posconflicto, LABICxlaPaz.

“Nariño está construyendo una paz de abajo hacia arriba, de forma solidaria e innovadora, que oye a las comunidades. Aquí se está construyendo un modelo que empieza a ser referente para Colombia”

Rebeca Grynspan, secretaria de la SEGIB

PROYECTOS DE LA GENTE

El evento, que recibió a más de 100 participantes de Colombia, Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, España, Honduras, Italia, México, Noruega, Panamá, Perú, Portugal, Uruguay y Venezuela, llegó a una región, que no se quedó presa de la desesperanza producto de los vestigios de la guerra sino que, por el contrario a través de la concertación ciudadana, la apertura de espacios democráticos y propuestas innovadoras, lideradas por su actual Gobierno departamental, trasciende con iniciativas reales para avanzar en la creación de oportunidades en el territorio.

A eso es lo que el Gobernador, Camilo Romero, denomina “que se pase en la innovación de la teoría a la práctica” y “ser los protagonistas de la paz y no más de la guerra” con la creación, por ejemplo, de una comisión para tratar los temas de esta agenda, la aprobación de más de $5 mil millones de regalías para iniciativas afines a este propósito y acciones concretas de paz en municipios como Tumaco, Ipiales y Policarpa.

De ahí que desde este territorio, expertos, pensadores y colaboradores, con el apoyo de la Gobernación de Nariño, la Alta Consejería para el Postconflicto de la Presidencia, la Secretaría General Iberoamericana, Nansen Center for Peace and Dialogue y la Agencia Española de Cooperación, construyeron 10 proyectos vinculados a los ámbitos prioritarios del postconflicto: derechos humanos, convivencia, desarrollo local alternativo, cultura de paz y reconciliación.

Iniciativas como la construcción de prótesis 3D para víctimas de minas antipersonales y la recuperación de la memoria histórica de las mujeres víctimas de la violencia, son dos de estas apuestas que ya son una realidad y podrán ser retroalimentarlas en toda Colombia con otros ciudadanos golpeados por la guerra a fin de aportar a la construcción del tejido social, plataforma esencial de cualquier posacuerdo de paz.

2018-03-01T16:15:11+00:00